#ElPerúQueQueremos

¿VIVIMOS TODAVÍA EN UNA REPÚBLICA?

“El estado actual del gobierno peruano es incompatible con una democracia. No hay elemento alguno que señale que esta es una situación pasajera. Tengo que denunciarlo”.

Por: Eduardo González Viaña

Publicado: 2024-05-14


“El estado actual del gobierno peruano es incompatible con una

democracia. No hay elemento alguno que señale que esta es una

situación pasajera. Tengo que denunciarlo”.

Ante rectores y representantes de todo el mundo, el rector de la

Universidad Nacional de Trujillo, Carlos Vásquez Boyer, ha denunciado

esta terrible verdad en el acto de recuerdo de los 200 años de esta

universidad, desde su fundación por Simón Bolívar y José

Faustino Sánchez Carrión, hasta nuestros días.

Para mí, como exalumno, las palabras de Vásquez Boyer se parecen

entrañablemente a la primera lección que recibí en esa casa: ama la

libertad y lucha por ella.

Había llegado yo dentro de un grupo de exalumnos a quienes se nos ha otorgado la Medalla del Bicentenario. A mi derecha se encontraba Walter Alva, uno de los arqueólogos más importantes del mundo. A mi izquierda, María Eugenia de la Puente, en representación de su padre,el legendario luchador social Luis de la Puente Uceda.

Tal vez, el hecho de levantarme a las cinco de la mañana y escribir

frente a una máquina feroz, han hecho que la universidad me considere un escritor digno de ese galardón.

Esta mañana, la televisión me ofreció las palabras del fiscal de la

Nación interino, Juan Carlos Villena, frente a la decisión del

gobierno de desactivar el equipo de apoyo al equipo especial de

fiscales contra la corrupción en el poder.

Villena considera que tales actos del gobierno entorpecen las

investigaciones contra la presidenta Dina Boluarte y al gobernador de Ayacucho, entre otros.

Además del caso Rolex, hay una investigación contra el hermano de la presidenta, Nicanor Boluarte, al parecer jefe de los “waykis”, una

presunta organización delictiva.

Si a esos hechos, ocurridos nada más en las últimas doce horas, se

añaden la evidente conspiración del Congreso para desmantelar la Junta Nacional de Justicia y para tomar el poder en los organismos

electorales, todo hace evidente que esta no es una crisis del

gobierno. Es la expresión de un permanente golpe contra la democracia y contra la república.

24 horas atrás, ya nos habíamos enterado de que la presidenta había decidido ocultar los informes que denuncian el crecimiento de una situación de pobreza y extrema pobreza durante este período, tan funesto como la pandemia,

Acaso ha muerto la república.

La protesta popular comenzó desde el mismo inicio de este régimen y se ha caracterizado tanto por una esperanza a toda prueba, en un lado,como por la feroz respuesta represiva del gobierno.

Observadores imparciales de todo el mundo coinciden en que fue una protesta espontánea, sin intervención externa ni dirección o

centralización política. El resultado provocado por el gobierno son

decenas de muertos y miles de heridos, así como un estado de tensión que no se agota.

La retórica ha sido la misma que Fujimori utilizó en la guerra interna del siglo pasado al señalar que los movilizados estaban dirigidos por

“terroristas”. Pero esa situación, repito, ocurrió y terminó en el

siglo pasado y los alzados fueron derrotados y han pasado décadas en la prisión. Incluso después de pagar sus penas se les ha negado incluso el derecho al trabajo.

Décadas después de haberlos condenado, se ha

creado para ellos una llamada “muerte civil”. Eso no es

constitucional. Ese es un bárbaro llamado a despedazarlos. En la

historia del derecho, las leyes no son retroactivas o sea deben darse antes y no después, y nunca ser aplicadas para aplastar a quienes ya habían sufrido el castigo.

Ahora todo el que protesta es acusado de “terrorista”, ¿se repetirá

una y otra vez la orden de disparar contra ellos? Anoche, desde este punto de vista, todos los invitados a celebrar los 200 años de nuestra universidad podríamos entrar en ese calificativo solo por ser críticos

al discurso oficial y alzar nuestra voz de protesta contra él. ¿Acaso

estaríamos liderados por nuestro valiente rector? ¿Las balas

apuntarían también contra los rectores de las universidades de España,

Argentina y de otros países allí presentes?

A la pregunta inicial, sobre si vivimos todavía en una democracia, la

mejor respuesta es aspirar y espirar con fuerza, y persistir con

bravura, o sea, sin pedir permiso, saber vivir con libertad.


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


Publicado en

El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña