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ROSA, SANTA DE LA TOLERANCIA

El primer milagro de Santa Rosa de Lima fue el de salvar su propia vida de la bestialidad de la “santa” Inquisición.

Por Eduardo González Viaña

Publicado: 2022-08-27


El primer milagro de Santa Rosa de Lima fue el de salvar su propia vida de la bestialidad de la “santa” Inquisición.

Decenas de mujeres que, como ella, habían escogido el camino de una espiritualidad vivida fuera del convento fueron investigadas, encarceladas, torturadas y al final quemadas en la hoguera.

María Josefa de La Encarnación, Inés de Velasco, Ana de Castro, Angela Carranza, Angela de Olivitos y Esquivel, blancas, mestizas, mulatas de diferente condición social sufrieron castigos porque hacían curaciones, se dedicaban a la oración o tenían ensueños en los que conversaban con la sagrada familia o los ángeles del cielo.

De ellas, varias sufrieron la hoguera. Otras padecieron prisión bajo tierra durante años y si sobrevivieron- dementes, ya- fueron condenadas a usar un cucurucho durante la vida que les quedaba.

La misma suerte podría haber corrido Isabel Flores de Oliva (1586- 1617) quien no llegó a ser monja en un convento, sino laica y tuvo que resignarse a habitar su casa y una ermita, ayunar tres veces por semana y a realizar penitencias en secreto. Con el tiempo, se convertiría en la primera mujer americana en ser declarada santa de la iglesia católica al ser canonizada por el Papa Clemente X en 1671

Según un biógrafo suyo, la joven decía: «Si los cristianos están obligados a predicar amor por todas partes, ¿por qué llegaron a América con guerras, destrucción y odio? ¿Por qué deben sufrir tanto los indios?»

La animaba una poderosa conciencia social, sacrificaba sus humildes pertenencias para servicio de los necesitados, hacía de consejera de los esclavos y enfermos y había creado una especie de enfermería en su propia casa.

Las historias populares le han adjudicado una serie de hechos portentosos.

Se cuenta que, ante el desembarco de una flota pirata convocó a las mujeres a orar por Lima. De forma portentosa, se produjo una tormenta y el jefe enemigo falleció en su barco, lo que obligó al retiro de los piratas.

Aunque creada para la supuesta protección de la doctrina cristiana por los Reyes Católicos, la Inquisición llegó a convertirse en espía de la vida privada e infierno local.

Las escondidas degeneraciones sexuales de los inquisidores y su aversión contra la mujer explican su escepticismo ante las prácticas femeninas y muestran la bestialidad y el sadismo de sus castigos. Quienes no morían en las llamas estaban condenados a usar cucuruchos y sambenitos que los mostraran eternamente como pecadores.

Ni arcaico ni superado. En nuestro tiempo existen naciones teocráticas y hace una semana, el escritor Salman Rushdie fue acuchillado por hereje. 

Y en países como el nuestro, no ha cesado de gritarse “terrucos” y “fachistas” a quienes participaron en uno y otro lado en una guerra del siglo pasado, y aunque muchos ya hayan cumplido las decenas de año de prisión que les fueron impuestos, se les sigue estigmatizando y persiguiendo. Santa Rosa debiera ser ahora un símbolo de tolerancia, amor y reconciliación.


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


Publicado en

El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña