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BULOS Y FÁBRICA DE BULOS

¿Y por qué la izquierda prohibiría la música? ¡Nada más falso! Hay que recordar que las revoluciones populares no se han hecho para prohibir a Beethoven y Chopin sino para que el pueblo los conozca y los escuche.

Por Eduardo González Viaña

Publicado: 2022-06-24


BULO es una palabra que se dice más en España, pero se usa en todas partes como se usa “fake news”. Significa mentira, embuste y noticia falsa que se usa con el fin de perjudicar a alguien.

Un amigo de Lima me envía por WhatsApp, y diagramados como noticias, los bulos que siguen, y finge creer que son promesas del entonces candidato, y ahora presidente electo de Colombia, Gustavo Petro.

“Las viviendas de más de 65 metros cuadrados serán compartidas con otras familias”

“El arrendamiento de viviendas tendrás un impuesto del 45 por ciento porque es un lujo.”

“Prohibiremos la música en las horas de trabajo.”

“No aceptaremos crucifijos en las escuelas porque Colombia es un estado laico.”

“Alzaremos la edad de la pensión porque jubilarse joven genera ocio y vicio.”

REALMENTE, ¿mi amigo de Lima cree que Petro es un cretino y que va a destruir su campaña aterrorizando a los dueños de casas pequeñas y a los trabajadores próximos a jubilarse?

¿Cree que en un país como Colombia más de la mitad de los electores daría su voto por alguien que no tiene la cabeza bien puesta?

¿Cree de verdad que Petro ha dicho eso?

¿O más bien mi amigo sabe que esto es falso y- sin embargo -lo difunde para hacer creer que la izquierda socialista dividirá con un cartón por en medio las casas de los colombianos y obligará a que los ancianos dejen el pijama, se pongan una corbata y vuelvan mañana temprano a la oficina?

¿Y POR QUÉ PRETENDERÍA TODO ESO LA IZQUIERDA? Hay que tener en cuenta que su lucha de más de un siglo ha sido para que todos puedan tener viviendas, acceso a la educación, sanidad pública, jornada de 8 horas, vacaciones, jubilación. Y todo eso ha sido logrado día tras día por militantes heroicos que dieron su vida y su libertad, y padecieron prisión, pobreza y muerte a cambio de nada para ellos y todo para edificar una sociedad más humana.

¿Y por qué prohibirían la música? ¡Nada más falso! Hay que recordar que las revoluciones populares no se han hecho para prohibir a Beethoven y Chopin sino para que el pueblo los conozca y los escuche.

Por fin, mi pobre amigo- un conservador que no tiene mucho que conservar- pega en el WhatsApp el bulo de que se prohibirán los crucifijos.

¿Todavía cree eso? … Olvida que, en nuestros tiempos, en más de medio siglo, sacerdotes como Camilo Torres, el Obispo Romero o Martin Luther King, entre muchos otros, entregaron sus vidas por la libertad y la justicia social. Olvida a Gustavo Gutiérrez. Olvida también que nuestro papa se llama Francisco. ¿Olvida o no sabe de él?

El capitalismo angurriento se ha pasado décadas haciendo creer que su bandera es la del cristianismo. Ya se sabe hoy día que no hay más perverso materialismo que el de los dueños del mundo. Ser socialista, por el contrario, equivale hoy a levantar la cruz del martirio y las ideas del Maestro de Galilea.

Quizás mi amigo ha pegado el bulo en su WhatsApp para que lo leamos y protestemos y para decir que tampoco él lo cree. Eso me dirá mañana cuando yo pegue este artículo en el mío, y yo aceptaré el bulo de su bulo… para que no se sienta mal.

Pero, francamente, yo no les ofrecería ni un centímetro de mi espacio a aquellos que son dueños absolutos de todos los medios de manipulación masiva.

Como dijo Francia Márquez, la vicepresidenta electa de Colombia: “Esta lucha no empezó con nosotros, empezó con nuestros ancestros…Hoy se levanta la voz de los que ya no están y de los renacientes que vendrán y juntos empezaremos a construir.”


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


Publicado en

El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña