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LA HUACA ES POESÍA

Anoche me entrevistaron en la huaca, y yo no sabía si Rafael Hidalgo, Brenda Vallejo, Pedro Espinoza, Valeria Chauvel eran personas reales o habían salido de la página de mi libro “Kutimuy, Garcilaso”

Por Eduardo González Viaña

Publicado: 2021-08-31


Cuando Garcilaso y los suyos estaban todavía lejos de Huamanga, se cruzaron con una multitud que iba hacia ellos bailando. “Vamos a bailar hasta que se acabe el mundo.”- le dijeron.

¿Se convierte en realidad la ficción? Creo que sí. “La huaca es poesía” es un movimiento de poetas y de artistas que rinde culto a la Huaca de Mateo Salado en Pueblo Libre organizando recitales, conferencias, entrevistas, escenas de danza ritual.

Lo vienen haciendo desde hace años y sus actuaciones son semanales. Anoche me entrevistaron en la huaca, y yo no sabía si Rafael Hidalgo, Brenda Vallejo, Pedro Espinoza, Valeria Chauvel eran personas reales o habían salido de la página de mi libro “Kutimuy, Garcilaso”

A ellos se juntaría Santiago Morales, el arqueólogo que dirige los trabajos de ese monumento arqueológico y Ulla Holmquist, directora del Museo Larco y ex ministra de Cultura.

Valeria leyó una página de su sobria pero asombrosa poesía. Brenda bailó. Rafael y Simón hablaron sobre propia obra. Por fin, Brenda me entrevistaría acerca de Garcilaso Inca de la Vega.

Les hablé del primer escritor peruano y de su recorrido entre Cusco y Lima antes de partir hacia la península. A mitad de su camino, se había encontrado con la gente del Taqui Ongoy. Aquellos, hará cuatro siglos, hacían lo mismo que estos artistas de nuestro tiempo. No tan sólo mantenían limpia y espléndida la huaca. Más allá de eso, la veneraban. Creo que, ahora, en la mejor y más auténtica manera de conservar y revivificar nuestros monumentos arqueológicos.

¿Qué les parece si leemos una parte de “Kutimuy, Garcilaso”?

“Los danzantes de Taki Ongoy se sentían poseídos por el alma de las montañas. En uno y otro lado de los Andes, multitudes como estas cantaban y bailaban, y decían que lo hacían por disposición de sus apus.

—¿Y cuánto tiempo estarán ustedes danzando?

—El tiempo que sea necesario. Hasta el fin del mundo o de este mundo inventado por los invasores.

Le explicó que, después de la ejecución del emperador Atahualpa, algo hizo Wiracocha, dios de todo lo creado. Tal vez se disfrazó de animal o más bien se hundió en la tierra hasta el día en que ha de volver. Lo cierto es que el tiempo se le vino encima. Se sintió viejo, triste, decepcionado y con ganas de no despertar jamás, pero no podía abandonar a sus hijos. Por eso llamó a las montañas para encargárselos.

—A ellas les dijo que debían permanecer, encarnarse en los seres humanos y hacerles saber que el viejo imperio del Tahuantinsuyo volvería con sus incas, con sus guerreros, con su sabiduría, con su justicia... —añadió Chocne, el líder de los danzantes.

—¿Y qué hicieron ellas?

—Las montañas le hicieron ver que muchos de sus hijos habían perecido, y otros tenían la carne resquebrajada por la servidumbre y el trabajo infernal que les imponen los cristianos.

—¿Y entonces?

—“Entonces, ustedes los congregarán”, dijo el padre Wiracocha, “se impregnarán en ellos y les enseñarán a sacudirse, a bailar, a recuperar sus poderes y a expulsar a los extraños para ser de nuevo dueños de su vida y de su tierra”.

Garcilaso había visto muchas ceremonias andinas, pero en todas ellas la divinidad se expresaba a través de un objeto, una piedra, un rayo, una laguna, un cóndor. En este caso, por el contrario, se mostraba a través del propio cuerpo de los danzantes.

De pronto, la danza cesó y un hombre al que llamaban hermano José María comenzó a recitar.

Padrecito mío, Dios Serpiente, tu rostro era como el gran cielo, óyeme; ahora el corazón de los señores es más espantoso, más sucio, inspira más odio.

Cuando Gomes Suárez quiso acercarse al poeta, aquel ya no se encontraba allí. Se había esfumado. Preguntó por él a Juan Chocne, y este le respondió:

—Se ha ido ahora. Reaparecerá en otro siglo.”


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


Publicado en

El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña