VacúnateYa!

¡ABAJO LA INTOLERANCIA Y BASTA YA DE TERRUQUEAR!

Éstos son los momentos en que todos deberíamos unirnos para afrontar la emergencia sanitaria más espantosa de nuestra historia. Pero, la derecha bruta y achorada sigue aferrada al terruqueo en su afán de debilitar al gobierno y de hacer insufrible la vida en el Perú. Todo por vengar su derrota.

Por Eduardo González Viaña

Publicado: 2021-08-08

Tendría yo 7 u 8 años cuando llegando de la escuela, vi que dos vehículos militares se habían apostado enfrente de mi casa. De ella sacaron con los brazos en alto al hombre más noble que yo había conocido.

Era el abogado más importante de la provincia. No había cometido delito alguno, pero se lo llevaban porque profesaba las ideas generosas y rebeldes del aprismo de entonces que estaban prohibidas por la dictadura del general Odría.

No era un hecho aislado. En todo el país, centenares de hombres como él padecían persecución por causa de sus ideas. Una anécdota risible da cuenta de la brutalidad de esos tiempos, y la contaré:

Mi tío Fernando Viaña, odontólogo, tenía entre sus pacientes a una señora que era amante del dictador. Ella le dijo un día: “He notado, doctor, que le falta a usted un teléfono. La próxima semana, resolveré su problema.”

A pesar de que, en esa época, había que esperar dos o tres años para obtener un teléfono, la paciente volvió con una sonrisa radiante unos días después.

“Problema resuelto, doctor”. Y agregó: “He hablado con Esparza Zañartu, el ministro de Gobierno, y me ha dicho que averigüe usted si tiene un amigo aprista con teléfono. Lo denuncia, y ya está. Lo apresamos y le quitamos su teléfono.”

Mi tío no aceptó porque era un hombre honesto (y creo que también era aprista.)

Lo que ocurría en los años 50, también se da en nuestro tiempo. Si entonces se llamaba aprocomunista a cualquier ciudadano cuya posición se envidiaba, o simplemente se le quería enlodar, ahora se le terruquea.

Está siendo ejercitado contra el nuevo gobierno y esto, a pesar de que, en menos de una semana, la sola presencia victoriosa de Pedro Castillo ha obligado a la Compañía Minera Buenaventura a cancelar una deuda tributaria con el fisco por más de 2.134 millones de soles, y esta es una gran noticia que está suscitando aplauso en todo el mundo.

Es igual la confianza que ahora otorga la Cepal a nuestro país cuando Alicia Bárcena, la secretaria ejecutiva sostiene que Chile, al igual que Perú, tiene suficiente espacio para expandir su recaudación minera a partir del royalty minero.

Y, por fin, esa es la misma sensación, que, incluso en los periódicos norteamericanos, inspiran las declaraciones del canciller Héctor Béjar en el sentido de que “nuestra diplomacia tiene una agenda de libertad, de globalidad planetaria, de humanismo y de justicia.

¿Terrucos? ¡Por favor! En junio, el pueblo peruano votó por una alternativa decente contra el terrorismo de estado que venía empaquetado en la candidatura Fujimori. Y sin embargo, a falta de argumentos, la derecha bruta y achorada sigue aferrada al terruqueo en su afán de debilitar al gobierno en momentos en que todos deberíamos unirnos para afrontar la emergencia sanitaria del Covid, la más espantosa de nuestra historia.

Y esa actitud de la derecha es cinismo del peor. Se ha asentado en el fujimorismo y ha olvidado que Fujimori fue un terrorista. Con el Congreso y los jueces a sus pies, con el satánico apoyo del Cardenal Cipriani y con periodicuchos de calatas pagados con nuestro dinero, manejó los controles del pánico y formó en el pueblo una mentalidad propicia a aceptar el infierno.

Por eso, cuando se fugó al Japón, la gente -que había visto los cadáveres calcinados de los universitarios y que había escuchado el aullido de las 200 mil mujeres esterilizadas contra su voluntad y que sabía de los miles de campesinos ejecutados en los Andes- justificó cualquier perversidad con el estribillo de que así Fujimori acabó con el terrorismo.

Así se engendró un clima de sospecha (que persiste) en el que todos debemos probar que no somos terroristas ni antipatriotas... aunque esa guerra ya pasó, terminó en el siglo pasado, y ahora, sus actores están en la cárcel o han cumplido su condena.

Fujimori encanalló al Perú, y nosotros tenemos que exorcizar su recuerdo y tratar de vivir con valentía como se debe vivir en un país democrático y decente. Me parece que eso lo aprendí cuando era un muchachito y vi salir de casa, preso por sus ideas, a mi maravilloso padre.


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


Publicado en

El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña