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Gloria y miseria del fútbol peruano

El Perú y sus jugadores se cubrieron de gloria en 1936. Cinco futbolistas enfundados en la casaquilla rojiblanca han declarado su sujeción a la hija del dictador japonés que practicó las doscientas mil esterilizaciones racistas. Se ha insinuado que cada uno de ellos recibió 30 mil dólares a cambio, pero resulta difícil que sean tan roñosos cuando sabemos que sus ganancias son grandes

Por Eduardo González Viaña

Publicado: 2021-05-28


Hacía mucho calor en Berlín el 8 de agosto de 1936. Ese día, los futbolistas peruanos metieron cinco goles en el arco de Austria y, al hacerlo, destruyeron el mito nazi sobre la supuesta superioridad de la raza blanca.

De acuerdo con los principios pregonados por Hitler, los alemanes- rubios, altos y de ojos azules- pertenecían a una raza superior y estaban destinados a tomar el control del mundo.

Esterilizaciones en la Alemania de Hitler

En consecuencia, a partir de 1933, los médicos alemanes comenzaron a realizar esterilizaciones forzadas para impedir que las razas inferiores pudieran multiplicarse.

Las primeras víctimas fueron los gitanos. También debían morir los niños que habían nacido sordos y ciegos. Por fin se exterminó a centenares de niños afroalemanes porque su color se consideraba indigno.

En caso de que algunos “seres inferiores” trataban de disimularlo, en las escuelas, los maestros nazis medían el tamaño de la cabeza y el largo de la nariz, y por fin observaban el color del pelo y los ojos de sus alumnos. Los niños que no cumplían con estos parámetros eran obligados a permanecer de rodillas en la clase y aceptar las bofetadas aplicadas por sus compañeros y maestros.

Por último, gigantescos hornos crematorios fueron el destino de millones de hombres, mujeres y niños recluidos en los campos de concentración.

Este fue el programa aplicado por los nazis en su intento por dominar el planeta durante la segunda guerra mundial (1939-1945), pero unos años antes, como lo decíamos al comienzo, cinco goles peruanos aplastaron el mito de la superioridad. Recordemos, además, que Austria era la cuna de Adolfo Hitler.

Como si lo hubieran planeado, al comienzo, el arquero peruano Juan Valdiviezo se dejó meter dos goles, y el primer tiempo terminó a favor de los austriacos.

En el segundo tiempo, los peruanos les enseñaron a los jugadores “superiores” lo que era una verdadera blitzkrieg (guerra relámpago) porque les metieron dos goles y empataron. En el tiempo extra, el Perú anotó cinco contundentes goles que definieron el partido.

Es de comprender la rabia demencial del Führer quien entró en rabia porque los jugadores peruanos, mestizos y morenos, habían demostrado que podían ser superiores.

Con recursos fraudulentos, los goles, primero y luego, el partido, fueron anulados, y se les quiso obligar a jugar de nuevo en secreto. Por dignidad, los peruanos se retiraron. En uno y otro lado del mundo, se les ha seguido considerando como los triunfadores.

Esterilizaciones en el Perú de Fujimori

En el Perú de Fujimori ha habido esterilizaciones. Y fueron aplicadas contra mujeres que el racismo fujimoriano consideró inferiores por pobres e indígenas, y por lo tanto no merecedoras de ser madres. Todas se hicieron contra la voluntad. Algunas fueron abortos y otras, asesinatos.

El Perú y sus jugadores se cubrieron de gloria en 1936. Cinco futbolistas enfundados en la casaquilla rojiblanca han declarado su sometimiento a la hija del dictador japonés que practicó las doscientas mil esterilizaciones racistas.

Se ha insinuado que cada uno de ellos recibió 30 mil dólares a cambio, pero resulta difícil que sean tan roñosos cuando sabemos que sus ganancias son grandes. Más fácil es suponer que aquella desdichada actitud fue motivada por su propia ignorancia y el poder de la televisión, la radio y casi todo el periodismo destinado a endiosar a la hija del dictador. Hay que recordar que además los otros futbolistas se negaron.

Gloria en 1936. ¿Miseria en el 2021? No necesariamente. Cinco individuos disfrazados no hacen historia. Recordando al santo luchador M L King, “cuando las personas están tristes no hacen nada. Sólo lloran sobre su condición. Pero cuando están enojadas, provocan el cambio, y así será. La historia la hace el pueblo, y votará por Pedro Castillo.


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


Publicado en

El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña