#SinCienciaNoHayFuturo

CASTILLA EN EL CAMINO DE DAMASCO

La foto corresponde a la edición norteamericana en español que ya se distribuye en Amazon. Viene luego el comentario del Dr. José Li Ning Anticona, CASTILLA EN EL CAMINO DE DAMASCO.

Por José Li Ning Anticona

Publicado: 2020-10-21



Las librerías norteamericanas separan los libros en dos grandes secciones: fiction y nonfiction, una estrategia clasificatoria para orientar la búsqueda de los clientes. Al leer El largo camino de Castilla, el más reciente libro de Eduardo González Viaña nos preguntamos cómo el librero habría resuelto la disyuntiva.

Nuestro novelista relata el retorno del cadete Ramón Castilla desde Río de Janeiro hasta Lima, cruzando la Amazonía a lomo de bestia y a pie: a los 20 años de edad había participado como soldado realista en la batalla de Chacabuco, Chile; fue capturado por los vencedores independentistas y conducido como prisionero a Buenos Aires. Logró escapar y se dirigió a Río de Janeiro para solicitar el apoyo de la embajada española; quería reincorporarse a las fuerzas realistas, a las cuales había jurado lealtad cuando tenía 15 años de edad. No recurrió a la vía marítima por el riesgo de ser recapturado por el ejército patriota en la obligada escala en la capital argentina.

El relato comienza con la “segunda muerte” –la definitiva– del Gran Mariscal, acaecida en Tiliviche, región de Tarapacá, en plena insurrección contra el Presidente Mariano Ignacio Prado. La “primera muerte” sucedió en la batalla de Ayacucho, donde fue gravemente herido, esta vez, como integrante del ejército patriota. El hilo narrativo de la biografía novelada queda así marcado, desde el inicio, por la presencia de la muerte.

La muerte que acogió, finalmente, al Mariscal ocurrió mientras cabalgaba dirigiendo a sus huestes. Para mantener la moral de los insurrectos, decidieron postergar la noticia del fallecimiento. El encargado de preparar al cadáver fue un subalterno aimara con experiencia de chamán. Su intervención incluía dirigirse al difunto como si estuviera dormido, con lo cual creaba una atmósfera mítica entre ficción y realidad, mantenida durante toda la novela. Un mundo intermedio, donde los personajes se preguntan, reiteradamente, si ya transitan por el más allá.

El peruano realista viajó acompañado de un correligionario de nacionalidad española. Una pareja de soldados unidos por la amistad y la lealtad a los intereses del rey. En la travesía por la Amazonía, se enfrentaron a los bandeirantes, aquellos descendientes de portugueses que vendían a los indígenas como esclavos o los exterminaban; a los abusos y ventas en remate de africanos; a los desconfiados esclavos prófugos, los cimarrones.

El “largo camino” alude no solamente al recorrido geográfico sino al lento proceso de conversión del realista Ramón Castilla en patriota. Leandro, su hermano enrolado como él, permaneció leal a la causa española. En ese contexto, la omnipresencia literaria de la muerte cobra un nuevo sentido: el de la transfiguración o la regeneración de la identidad.

La novela se edita bajo el patrocinio del sello Bicentenario 2021, lo cual inscribe a la obra de González Viaña en una perspectiva histórica nacional, donde la ficción que envuelve al discurso narrativo contribuye a tomar distancia frente a las atrocidades humanas, sin dejar de inquietar las entrañas del lector.

Veamos el comentario del novelista al contrapunto –no ficticio– de frases hirientes entre la viuda de Castilla, doña Francisco Diez Canseco y el Presidente Mariano Ignacio Prado, cuya desproporción parece fantástica, propia del realismo maravilloso que se nos atribuye como característica:

Quince años más tarde, los peruanos recordarían ese duelo de frases, la pobreza honesta del Mariscal Castilla y la súbita prosperidad de Mariano Ignacio Prado. En la época en que Chile invadió al Perú, Prado hizo una gran colecta nacional para comprar buques y otras armas de guerra. Acto seguido se embarcó con el dinero a Europa y jamás regresó.

–¿Prado? –decían los peruanos de entonces–, no tenía alma sino manos, uñas largas y estómago. Nunca existió. (p.57)

El largo camino de Castilla es, pues, una reflexión sobre la conciencia –en el sentido ontológico y ético– del ser y estar en el Perú. Un homenaje de fe en nuestro bicentenario aún convaleciente.

Con seguridad, el pragmático librero sentenciará: non fiction; a pesar del reclamo de González Viaña de un lugar intermedio para la transformación del largo recorrido de Castilla en un camino a Damasco.


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


Publicado en

El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña