¡lluvia de millones!

Halloween y la captura de Joker

Edwin Donayre

Publicado: 2019-11-04




En algunos lugares del mundo, se ha dicho que la detención de Edwin Donayre es una manera peruana de celebrar Halloween, algo así como la captura de Joker en Ciudad Gótica.

Tal vez. Pero también es una especie de fiesta o apología de la peluca. El prófugo apresado ha demostrado en diversas ocasiones una extraña fascinación por ese adorable accesorio femenino.

No se si fue pelirroja u oxigenada la que utilizó en el 2018 en el Museo de la Memoria cuando se disfrazó de viejito sordomudo. Ahora, todavía no nos dicen el color de aquella que guardaba en su mochila para la noche de Halloween.

Y, por fin, no sabemos qué es lo que había debajo de la boina vasca con que se presentó muchas veces en el Congreso. ¿Un tímido peluquín o una recatada inteligencia?

Los delitos de Joker

El prófugo ha sido condenado por haber robado sistemáticamente a su institución y al país con asignaciones fantasmas de gasolina que se tradujeron en un monto cuantioso de dinero.

Hay algo más en esta historia, y es una acusación de corrupción emitida por el propio embajador de los Estados Unidos en el Perú. Los Wikileaks revelaron en el 2009 un cable enviado por el referido diplomático, Michael Mc Kinley, sobre supuesta corrupción en el ejército. En él se mencionaba la visita de un alto mando militar a un empresario pesquero detenido después cuando, según la policía, trata de exportar ochocientos cuarenta kilos de cocaína. El cable añadía que ese mando militar se reunió con el pesquero a pedido de Donayre, por entonces Comandante General del Ejército.

El hombre de la peluca respondió dándole un ultimátum al embajador para que en veinticuatro horas desmintiera lo escrito. No ocurrió así, y en vez de veinticuatro horas, ya han pasado diez años. ¿Seguirá diciendo Donayre que la embajada miente?

El “terruqueo”

A su aparición en el LUM, sucedió una andanada de acusaciones contra el organismo de la memoria histórica por parte del estrafalario personaje, así como de vulgares insultos contra las mujeres y de “terruqueo” contra cualquier peruano que se opusiera a sus brutales interpretaciones de la historia reciente.

No solamente eso. En el frenesí terruqueísta que animaban Donayre y la bancada aprofujimorista del Congreso, se ejecutaron acciones ilegales y se dio leyes que repugnan la esencia democrática de nuestra Constitución, como la llamada Ley de la Muerte Civil.

Aquella es anticonstitucional y carnicera. Por ella, se echa de sus puestos a personas que ya penaron décadas de cárcel y pagaron la reparación civil que se les impuso.

Es nula por el solo hecho elemental de que no se puede legislar para el pasado, es decir, se dan leyes y penas para aquellos que de ahora en adelante infrinjan las leyes, no para aquellos que ya pagaron sus culpas, y de ninguna manera para descuartizarlos.

Esa ley es nula y debería ser derogada.

Como Donayre, a estas horas se esconden en sus madrigueras las decenas de legisladores que pretendieron disimular quiénes eran haciéndole creer a nuestro pueblo que la culpa de todo se encontraba en los protagonistas (presos, muertos o ancianos) de una guerra del siglo pasado.

No es así. Los peruanos no nos dividimos en (1) aprofujimoristas o (2) terrucos. Y no necesitamos ser mujeres para considerar asquerosas las expresiones en que solía disimular su repulsiva misoginia.

Por mi parte, soy escritor. Soy cristiano. Soy abogado. O sencillamente soy peruano, y por eso me repugna la barbarie y defiendo los derechos humanos.

Por fin, no recuerdo bien. ¿Es este el día de Halloween, de Joker o de la peluca? ¿O de los tres al mismo tiempo? Aclárenmelo por favor.


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


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El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña