la mafia se reacomoda

Todos vuelven...

Publicado: 2019-06-21


Cuando estudiaba en el colegio Andrés Rázuri de San Pedro de Lloc, a la iglesia de esa ciudad le faltaba una torre. La gente decía que se la había llevado el diablo.

Acabo de regresar. He pasado cuatro días en la capital de la provincia de Pacasmayo y me he encontrado con dos sorpresas: la primera es que el diablo reintegró la torre robada y la segunda es que la ciudad ha hecho una Feria Internacional del Libro a la que ha llamado con mi nombre, Eduardo González Viaña.

Ninguna de las dos cosas me la podría haber imaginado cuando caminaba con mi uniforme beige de estudiante secundario, pero recuerdo algo que tiene que ver con el asunto.

Cuando yo tenía ocho años de edad, murió trágicamente en Italia mi paisano el sabio Carlos Gutiérrez Noriega, un notable humanista y pionero de la neurofarmacología y la psiquiatría peruana. Su deceso provocó homenajes por uno y otro lado del mundo. Entre ellos se hicieron presentes los del arzobispo de Lima y del papa Pío XII quienes ofrecieron sentidas misas por su alma. Eso impresionó vivamente a mi madre.

– Ay, Eduardito.–me dijo mamá– cuando seas mayor quiero que seas un científico para que todo el mundo te haga homenajes y hasta el Papa te dedique una misa.

No soy un sabio, pero la municipalidad provincial que dirige el doctor Víctor Raúl Cruzado le ha puesto mi nombre a toda una Feria Internacional del Libro. Escritores de uno y otro lado del continente han acudido al evento. Y, por otro lado, el Colegio Antonio Raimondi ha inaugurado una biblioteca llamada también Eduardo González Viaña.

Creo que la simpatía y el cariño los ha hecho equivocarse y exagerar.

He publicado unos sesenta libros y he ganado algunos premios literarios internacionales, pero no creo merecer tanto entusiasmo. Algo más: preferiría que el Arzobispo de Lima y el papa Francisco se tomaran su tiempo. Veinte o treinta añitos más sería lo más conveniente.

Artistas y escritores del país y de toda América Latina han asistido a los actos del evento. Marco Aulema de Ecuador, Guillermina Covarrubias de Chile y Rodolfo Ibarra del Perú, han dado su testimonio sobre la tarea literaria. Igualmente, lo hicieron Armando Arteaga del Perú, Carlos Valle Sánchez de Colombia y César Scott de Chile.

Eloy Jáuregui, José Castro Joo y Blasco Bazán Vera fueron otros de los invitados a los que se añaden Danilo Sánchez Lihón, Fernanda Porres de Ecuador y René Gastelumendi.

Nadie quiere contarme cómo ni cuándo volvió la torre de la iglesia. Se nota, eso sí, que los brazos horizontales de una de las cruces están muy torcidos y que dos palomas se posan allí para equilibrarlos.

Y todos estos milagros me han hecho saber por qué razón, todos vuelven al lugar donde nacieron, al embrujo incomparable de su sol.


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


Publicado en

El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña