los #hermanitos se reacomodan

LA MANO DE MAMANI

Publicado: 2018-12-09


El rostro de una muchacha torturada hasta la muerte y luego introducida en un cilindro relleno de concreto fue una de las imágenes del Perú más difundidas de la prensa internacional la semana pasada.

Con ella, eran 134 las víctimas del feminicidio en el Perú en 2018. Ello equivale a 3 mujeres asesinadas por semana durante lo que va del año, y si nuestras bestias se dan prisa, quizás el país rompa otro récord.

La mano

Esta semana no se descubrió otro cadáver femenino, pero el mundo pudo presenciar una escena peruana semejante, como fue el caso de la azafata agredida sexualmente a bordo de un avión por un tal Mamani, que funge de congresista de la República.

Pero eso no fue todo. Luego de sufrir a la bestia, la joven fue citada por la “Comisión de Ética” de nuestro congreso y sometida a un interrogatorio sádico. Había que blindar la mano de Mamani, y sus colegas del congreso hicieron todo lo que podían.

La congresista Milagros Salazar, de la banda política de Mamani, ponía en duda la palabra de la víctima porque no había “confrontado” al agresor. Si su atingencia fuera válida, las personas que sufren un asalto deberían llamarle la atención al criminal, reñirlo…o tal vez desafiarlo.

Peor es el caso de la azafata. Además de que enfrentarse habría significado poner en peligro la seguridad de sus pasajeros y la estabilidad del avión, ella no podía ver enfrente sino a un canalla de rostro animalesco y brutal.

La fujimorista Salazar llamó solamente “incómoda” a la mano de Mamani y trató todo el tiempo de desacreditar a la chica.

No hubo humillación a la que no se sintiera sometida la azafata en la “Comisión de Ética” del Congreso Peruano. Y esa es la otra imagen que los medios internacionales mostraron al mundo junto con un audio en que se escuchaba a la chica decir:

“Las preguntas de esa señora incisivas, agresivas, intentando herirme más de lo que ya estoy. Mi temor, tratándose de una persona importante, poderosa (Mamani), por mi familia, mis hijos….Ahora sí entiendo por qué las mujeres se callan, por qué tienen miedo. Y yo peor aún, tratándose de quién es. Tengo miedo”.

El Perú visto desde fuera

Los peruanos que vivimos en el exterior no podemos ir aclarando que Mamani no nos representa. Nadie nos creería porque sus manos junto con las de otros son las de quienes hacen las leyes de la república.

No podemos justificar tampoco las palabras del cardenal Cipriani para quien las violaciones son explicables porque, según él, “las mujeres se ponen, como en un escaparate, provocando…”

Tampoco logramos hacer entender el caso del "niño bonito del Markham que dopó y violó a una jovencita!"... y los periódicos súbitamente olvidaron

Y menos aún podemos explicar la actitud de los periodistas, jóvenes, en su mayoría, que el año pasado humillaron, infamaron y persiguieron por medio Perú a una joven que había tenido la desdicha de vivir más de dos décadas en la cárcel, y cada vez que estaban frente al carro que la conducía, le gritaban: ¿te arrepientes de ser terrorista?

¿Cómo podríamos explicar tantos casos de “hombría” en nuestro país? Si es cierto que la impotencia sexual es responsable de este tipo de conductas, algún ingrediente le debe de estar faltando a la tan celebrada comida peruana.

La dictadura puso en suspenso la libertad por diez años, pero sus efectos persisten y sus antiguos colaboradores- los que sonrieron, aceptaron y aplaudieron los genocidios y los ultrajes- están sentados ahora en el Congreso tomados de la mano de Mamani.

No hay una mano de Mamani. Hay miles de miles de peruanos a quienes estos crímenes les parecen normales y aceptables.Hay una cultura Mamani que es imperativo borrar.


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


Publicado en

El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña