quieren blindar a corruptos

La endodoncia Trump ya terminó

Publicado: 2018-11-12




La era Trump ha terminado. Ha sido una endodoncia practicada con máquina a pedal por dentista a la antigua y ha durado dos años, pero ya se acabó. Con las elecciones del pasado martes 6 de noviembre, ha terminado cualquier posibilidad de que el presidente de los Estados Unidos lleve a efecto los principales puntos de su endemoniada agenda.

Olvídense del muro fronterizo. Eso ya pasó a la historia. Para lograr los fondos multimillonarios que esa construcción exige, tendrá que pasarle la cuenta al Congreso, y ahora los demócratas están en completo control de la Cámara de Representantes.

La ley de salud, llamada Obamacare, no podrá ser derogada. Recordemos que es un punto divisivo entre los dos grandes partidos. La reforma migratoria entrará en una etapa de negociación. Por su parte, las reducciones de impuestos no podrán ser aprobadas sin anuencia de los demócratas que siempre han protestado contra una reforma que solo favorece a los ricos.

Y por fin, el intento trumpiano de eliminar la ciudadanía por nacimiento a los hijos de inmigrantes ilegales ha chocado con roca. Es una iniciativa tan racista que no podrá contar siquiera con la totalidad de los republicanos.

Vamos a continuar escuchando las bravatas del hombre del peluquín, pero tendremos que saber que ya tiene las manos atadas. A estas alturas, muchos quieren saber por qué tanta gente vota por Bolsonaro en Brasil o por Keiko Fujimori en el Perú, pero comencemos por recordar cuál es perfil de un votante de Trump.

1) Es un “looser”, ese vocablo que él pronuncia con tanto desprecio.

“Loosers” significa “perdedores”, y ellos lo son. Son los primeros en perder su puesto de trabajo. Son los primeros en ser echados de la vivienda por falta de pago del arrendamiento o imposibilidad de pagar la hipoteca. No pueden gozar de las comodidades que la televisión les incita a comprar. Viven endeudados y sus tarjetas de crédito son con frecuencia rechazadas.

2) Es blanco, y le repugna la idea de que su blanquitud no le depare preferencias. Lo aterra el día en que –de acuerdo a las proyecciones del Censo-pasen a segundo plano, y los “latinos” ocupen la mayoría demográfica.

3) Trump significó para ese votante el retorno de los viejos buenos tiempos en que los hombres (y no esas horribles feministas) tomaban las decisiones y en los que los blancos eran los obligados ocupantes del poder. Buenos tiempos en que las familias blancas iban y venían de su casa al trabajo sin tropezar con gente de color ni con parejas homosexuales.

No importa que esos tiempos dorados jamás hayan existido porque todo el tiempo las empresas han proporcionado todo ese poder a los empresarios, y no necesariamente a buenos “americanos blancos”.

Con su vulgaridad frente a las cámaras de televisión, sus alusiones a la menstruación, su prepotencia grosera y sus manoseos a las mujeres pobres, Trump les hizo ver que esa la imagen del verdadero hombre blanco, del que puede, puede, y de que ellos podían llegar a ser tan verdaderos hombres –y no mariquitas- como el hombre del peluquín.

3) Por otra parte, el sistema ha logrado borrar en ellos cualquier atisbo de conciencia de clase, una palabra y una frase ya no existen en el vocabulario de los norteamericanos puesto que los académicos postmodernistas la han reemplazado por las supuestas contradicciones de etnia y género.

4) La educación incipiente de los blancos pobres les impide entender que su situación se debe a un sistema perverso, el capitalismo, en el que las empresas son más importantes que los hombres (aunque éstos sean blancos) y en el que hay una ley más sagrada que la de Dios, y es la de la oferta y la demanda.

Por todo eso se sienten tan felices cuando Trump dice que va a construir una muralla en la frontera y que va a echar a su país a los “mexicanos”.

Pero la endodoncia ya terminó.


Escrito por

EDUARDO GONZALEZ- VIANA

Novelista, periodista y profesor universitario en Estados Unidos, Eduardo González Viaña publica cada semana la columna “Correo de Salem” que aparece en diarios de España y de las Américas. Inmigración, cultura y análisis político son sus tópicos más frecuente


Publicado en

El correo de Salem

Un blog de Eduardo González Viaña